miércoles, 27 de enero de 2010

Escritores teloneros


Leía un texto de André Jute donde contaba una anécdota y decía que alguna vez un premio Nobel le dijo que en seis manzanas a la redonda del bar en el que se hallaban, había cientos de escritores mejores que ellos. La diferencia entre los autores publicados y los inéditos, era simplemente que los autores publicados se sientan y escriben al menos una página al día, o diez páginas o las que fueran, y que no se levantan de la silla hasta haberlas terminado.
Está de más decir que estoy de acuerdo. En esas andaba. Entonces enredado en alguna extraña conversación con alguien que ha sido jurado en concursos literarios, salió a colación la anterior anécdota de André Jute porque me preguntó, -¿Qué tal, y tu escribe y escribe?¬- y entonces con toda la seguridad del mundo le dije que sí. Me miró con sorna e hizo una mueca de: ¿Ñaaaaa, a poco? Acto seguido, sonrió. Imagino que pensó en un momento que iba a decir que no escribía por una falsa modestia o porque decir que uno escribe es como colgarse un medallón para presumirlo. La verdad es que hace unos años tengo el hábito de escribir diariamente, y lo hago únicamente porque es muy divertido y porque es como el ejercicio diario. Treinta minutos al día son saludables.
Cuando el Juez de literatura se fue, recordé a los escritores Teloneros, esos que como las bandas de garaje, hacen sus acrobacias de vez en cuando. A veces les salen cosas bien intencionadas aunque son perezosos, son turistas de las letras. Eso sí, en caso de que exista una conferencia con un Writing star, seguro serán los primeros en sentarse frente al telón. Harán preguntas interesantísimas y tomarán apuntes para su diario. Se codean con los caciques de la cultura y con los jueces de literatura para probar la teoría de la ósmosis, algo se les pegará nomás por andar con gente “bien culta”. Los teloneros andan por todos lados con un escrito que les convence que son escritores. Son más críticos que creadores. Son como los malos vinos que hacen excelentes vinagres.
Un famoso editor dijo una vez: “no me traigan ninguna primera novela, tráiganme ocho novelas”

miércoles, 13 de enero de 2010

Una postal navideña


Este texto es un envío de un entrañable amigo que contesta mis correos y que comparte cosas bien importantes.
Y deseo compartirlo...

Una postal navideña
de Etgar Keret


Había una vez un tipo que podía caminar sobre el agua. No es para tanto. Mucha gente puede caminar sobre el agua. Por lo general no lo saben porque no lo intentan. No lo intentan porque no creen que puedan hacerlo. Como quiera que sea, ese tipo sí creía, lo intentó y lo logró. Y ahí empezó el desastre.
Ese tipo tenía un apóstol que le era muy cercano y lo traicionó. Eso tampoco tiene nada de especial. Mucha gente es traicionada por alguien muy cercano. Si no fueran cercanos, entonces no sería considerada una traición, ¿o sí? Luego vinieron los romanos y lo crucificaron. Eso tampoco tiene nada de particular. Los romanos crucificaban a mucha gente. Y no sólo los romanos. Muchos pueblos más crucificaban y mataban a mucha gente. A todo tipo de gente. A quienes hacían milagros e incluso a quienes no. Pero ese tipo, tres días después de ser crucificado, resucitó. Por cierto, ni siquiera aquello de la resurección sucedió aquí por vez primera, o última, para el caso. Pero ese tipo, dice la gente, ese tipo murió por nuestros pecados. Mucha gente muere por nuestros pecados: avaricia, envidia, orgullo u otros pecados menos conocidos que no existen desde hace tanto tiempo. Mucha gente muere como moscas a causa de nuestros pecados y nadie se toma siquiera la molestia de escribir un artículo para Wikipedia sobre ellos. Pero sí se escribió uno sobre ese tipo. Y no cualquier artículo, sino uno muy largo con muchas fotos e hipervínculos en azul. No es que un artículo de Wikipedia sea la gran cosa. Hay perros que tienen sus propios artículos de Wikipedia. Como Lassie. Y hay enfermedades que cuentan con sus artículos, como la fiebre escarlata y la esclerosis múltiple. Pero ese tipo, dicen, a diferencia de la esclerosis múltiple o de Lassie, logró lo que logró mediante el poder del amor. Que es algo que también ya hemos escuchado. Después de todo, ahí tenemos a esos cuatro tipos británicos de pelo largo y barbados, igual que él, aunque ellos fueron un poco menos famosos, que cantaron muchas canciones sobre el amor. Dos de ellos ya murieron, justo como él. Y ellos, por cierto, también tienen su artículo de Wikipedia. Pero ese tipo tenía algo de especial. Era el hijo de Dios. Pero, en realidad, todos somos hijos de Dios, ¿o no? Fuimos creados a su imagen y semejanza. Así que, ¿qué demonios tenía ese tipo que lo convirtió en algo tan importante? ¿Tan importante como para que tanta gente a lo largo de la historia haya sido salvada o asesinada en su nombre?
Como quiera que sea, cada año, hacia finales de diciembre, la mitad del mundo celebra su cumpleaños. En varios lugares, el día de su cumpleaños cae nieve y todo el mundo está feliz. Pero incluso en lugares donde no nieva, la gente está contenta ese día. ¿Y todo por qué? Porque un tipo delgado que nació hace más de dos mil años nos pidió que viviéramos vidas de amor y moralidad y lo mataron a causa de ello. Y si eso es lo más feliz que esta extraña raza tiene para celebrar, entonces también merece su artículo de Wikipedia. Y de hecho existe uno. Vayan a la computadora más cercana. Tecleen “humanidad” y aparecerá el artículo. Breve. Muy breve. Pocas fotografías. Pero aun así. Un artículo completo para una raza fascinante y un poco desconcertante. Una raza capaz de asesinar a todos aquellos que creyeron que el mundo puede ser un mejor lugar y que, en la mayoría de los casos, se ha encargado de hacerlo. Así que les deseo una feliz navidad.

lunes, 11 de enero de 2010

Año nuevo



Este nuevo año no recibí sus primeras horas con las copas de más que todos los años bebía con el objetivo de imaginar que nomás por una transición cronológica las cosas iban a estar mejor, y conforme pasaba el tiempo los proyectos iban con sus días, sus momentos y sus alegrías, por decir que así, dos, dos, pasaba el año y pensaba que al final, todos los males estarían en peligro de extinción, cosa que me estimulara al pensar con que el nuevo, el que viene me pondría a mano de toda la metralla enemiga que recibía en el año viejo.
Pero la verdad es que no me llamó la atención esa vieja idea del rencuentro con amigos, sino que me llamó la atención que perdí en el año a muchos amigos, y quizá no precisamente en este, sino a lo largo de los años. Al principio, por alguna razón fui llenando mi carpeta de contactos de los correos electrónicos con gente que prometía volver a contactarse. Muchos contactos que me regalaron su tarjeta de presentación para mantenernos en una ávida comunicación epistolar. En resumen, la mayoría de mis contactos los he archivado como meros signos egipcios. Si he trabado dos o tres reenvíos han sido demasiados, escuetos y héticos. Se me ocurrió hacer un envío masivo donde trataba de saber cómo estaban, que planes tenían, en conclusión comunicarme y la respuesta fue más bien patética. De los pocos que atendieron a mi pregunta, todos dijeron “bien” e “igualmente” al resto le dio por tirarme a la basura. Cierta vez, cuando enviaba los autorretratos al portador por correo, pensé en el derecho a no recibir lo que no quería. Si yo recibiera los autorretratos sin permiso, me cuestionaría que alguien usara mi buzón para llenarme de un correo semanal que quizá ni leería. En todo caso, quien quisiera leerlo iría a comprar el periódico. El misterio no se resolvió. Yo pedí permiso para enviar el autorretratos y los más animados contestaron, “hombre, por favor son tu fan” pues un fan muy mudo, pensé, porque no provocaba respuesta. Entonces seguí enviándolo y sólo un amigo me respondía con entusiasmo. Y sólo un amigo, vale la pena.
Sin embargo conservaba todos los correos con la esperanza de que alguien me iba a escribir. Todo ocurrió de pronto. Me vi acorralado por las exigencias del mercado. Sin trabajo y con el poco dinero que tenía, las neuronas comenzaron a tramar una estrategia. Entonces pensé que era el momento de llamar a mis “contactos” para difundir mi necesidad. Alguno, no sin influencias podría echarme un cable para salvarme del naufragio. Escogí entre la lista de correos a diez personalidades que me habían jurado su amistad. “hombre, me enorgullece ser tu amigo” lo decían cuando la rueda de la fortuna me colocaba en una parte alta de un escenario inmejorable. Entonces creí en las palabras. Caray, sólo les iba a pedir trabajo, no dinero. Otra vez, el SOS sólo atinó a un amigo, el resto, huelga decirlo se esfumó entre el ciberespacio.
Entonces este año comencé a hacer una limpia honesta y sincera. Si, una limpia de contactos de correo electrónico que me dieran chance de empezar el año sin expectativas y con una realidad en ciernes. Vi cada dirección de correo tratando de recordar qué me vinculaba con esa persona. Y en honor a la verdad, muchos no tenían nada que ver conmigo, es más, a muchos ni siquiera los pude visualizar.
La cosa era sumar. En el msj me quedé con cuatro contactos que siempre me contestaban y en el face, me deslindé de muchos a los que les pedí la amistad. ¿Entonces se convertirían en mis enemigos? No, de ninguna manera. Se convirtieron en espacio para mi computadora. El escenario ha cambiado, la rueda de la fortuna no se detiene y cada día tiene su afán. Hoy más arriba, vendrán otros contactos y la fortuna me devolverá viejos conocidos a los que les devolveré su comunicación, su indiferencia y mi tarjeta de presentación.
Este año voy a refrendar la amistad con los amigos que tengo y a beberme las copas con ellos del principio de año para que duren todos los días.
Salud.