martes, 24 de marzo de 2009

La radio que no escuchamos

La palabra es el tema central de toda radio. La palabra enciende,Hands and superimposed binary code contamina, vuelve, conmina y disuelve. La radio pública en México es una aportación importantísima a la cultura, pero también un ejemplo de fracaso. Apenas con los escasos, escasísimos ejemplos de éxito y vanguardia como radio universidad de Guadalajara, entendemos que hay una radio posible,  que se han desempeñado por el camino de la producción y la sistematización de programas abiertos y de alto contenido social, de alta calidad y sobre todo, siguiendo la regla de las reglas, gustar, los programas de radio Universidad de Guadalajara, gustan.

La hegemonía de radio Universidad de Guanajuato no hace una radio de calidad. Sino, simplemente eso, una radio hegemónica que basa su modelo en la tendencia de la radio de los sesentas. Radio rockola, radio formato de bloques consumidores de tiempo y no de productos de calidad. La radio hoy tiene diversas tendencias moribundas frente a la competencia multimediática que enfrenta. Radio Universidad de Guanajuato no es un montículo aparte de las radios en general. Es patrimonio del Estado, patrimonio de una sociedad que necesita de esos espacios de expresión y divulgación para vivir. Es una radio permisionada. La idea de radio universitaria es parte del imaginario colectivo, de una tradición, sin embargo el hecho de nutrirse de universidades públicas no la convierte a la idea de la radio en universitaria, del patrimonio rectoril, a pesar de su plataforma y los recursos, que finalmente provienen de los impuestos que todos pagamos. Es, contra toda imposición, simplemente una radio cultural.

Si entendemos esta premisa que la radio no es universitaria, que por ley no existe, sino el concepto es cultural, abriríamos un canal de vinculación con el único medio electrónico que subsiste en el estado. Además de participación, podríamos exigir como la ley permite y considera, espacios de creación. En el artículo 21, la ley federal de radio señala que para otorgar permisos a estaciones oficiales, deben de considerar que dentro de los fines de la estación se encuentre:

a) Coadyuvar al fortalecimiento de la participación democrática de la sociedad, garantizando mecanismos de acceso público en la programación; b) Difundir información de interés público; c) Fortalecer la identidad regional en el marco de la unidad nacional; e) Privilegiar en sus contenidos la producción de origen nacional; f) Fomentar los valores y creatividad artísticos locales y nacionales a través de la difusión de la producción independiente.

La radio no puede tener otro motivo que lo social. Sus orígenes así lo destacan y la sociedad así lo demanda. La radio pública del estado de Guanajuato nos expresa una tendencia institucional que rompe con los paradigmas de la radio nacional en materia cultural. La apertura a la sociedad civil y por derecho auténtico de sus municipios y estados para ser escuchados en materia de seguridad, de salud y de transparencia. Para boletinar y acceder a las ondas hertzianas de la radio Universitaria con campañas de salud, prevención y cultura. Tradicionalmente no se ha hecho por considerarse una radio “universitaria” sin embargo, en su naturaleza legal es una radio cultural, con permiso para ser operada por una institución educativa.

En otras latitudes, la radio pública como menciona Luis Meza: “En México estamos que ya no podemos con un pago exótico y "desorbitado" llamado tenencia vehicular. Bueno, seguro los daneses nos mirarán con una sonrisa irónica, pues ellos pagan un canon por tener radio y/o televisión. Si tienen televisión a color, pagan más de 5 mil pesos al año (¡gulp!). Los ingleses son más modestos, pues deben pagar casi 11 libras al mes (cerca de 217 pesos).

Los daneses pagan un canon más barato por los aparatos de radio, mientras que el de los británicos se derogó en los setentas. Pero la cuestión es esta, ambas redes, gracias a ser sostenidas por el auditorio, realmente se preocupan por la calidad de lo que emiten y brindan un gran servicio. No tienen que andar quedando bien con anunciantes, ceder a las presiones "payoleras" de las disqueras y ni siquiera tienen que sintonizar con la línea política del gobernante en turno. Su patrón es la audiencia”

Las radios comerciales que deben sufragar los gastos de producción de acuerdo a sus ventas de publicidad, no reparan en mantener programas en vivo, producciones locales, a pesar de el costo que esto les representa; la radio pública de Guanajuato, subsidiada por una institución educativa, sólo le resta invertir en generar producciones sociales, de investigación y culturales, programas de contenido pertinente y democrático. Sólo puede pensar en contribuir de manera responsable con producciones de alta calidad, y tiene la ventaja de no distraerse por animar y conseguir clientes, distribuir payolas o administrar recursos. Si la radio cultural del estado de Guanajuato lo que hace dedicar su potencia y poder inherente a musicalizar la radio es una aventura ya conocida para los guanajuatenses; la muerte prematura por inanición de lo que fue “la voz de Guanajuato”

Por la misma línea es extraño que publiciten una inversión de millones de pesos para la radio Universitaria de Guanajuato, cuando es obligación y derecho, tener esa inversión por parte del Estado.

La base en todo caso es elevar la capacidad de producción para salir al aire. Es cómodo y hasta mediocre atiborrar al auditorio con bloques esperpénticos de música. El Ipod comprendió inmediatamente lo infame de crear un sistema con muchas horas de música, sin intervención humana, sin diálogo, sin palabras; tanto así que creo los podcast, pequeños formatos charlas narradas, reportajes, charla ilustrada, entrevistas etc. Para abatir la abrumadora y simple reproducción musical.

No es ajeno tampoco para la ley federal de radio que las difusoras deberán estimular y aprovechar los valores artísticos locales y nacionales y las expresiones de arte mexicano. Una radio cultural cerrada a los prolegómenos de una institución, no sólo falta a la ley, sino que se convierte en una radio dominada por intereses ajenos a lo que una vez la impulsó; el bien común.

No es extraño que el éxito de radio Universidad de Guadalajara se sustente en la calidad de los formatos, estilos y contenidos de sus producciones. No es extraño que sea una de las propuestas más innovadoras en materia de radio donde su principal eje de producción sea el interés social y cultural, la participación responsable de sus actores y la inversión en la materia prima elemental de toda radio; la persona.

lunes, 23 de marzo de 2009

Un bendito entre malditos

copian Por aquello de que mi viejo Sabina regresa con un disco… publico este viejo texto…

Próximo CD: JOAQUÍN SABINA está enfrascado en la preparación de su próximo disco. No se conocerá la fecha oficial de salida del álbum hasta que el proceso de composición y selección esté terminado, aunque probablemente sus fans tendrán que esperar hasta después del verano para conocer las nuevas canciones. El artista, que acaba de cumplir 60 años, está siendo muy cuidadoso en la elección final de los nuevos temas porque quiere que el próximo sea "un gran disco"

Benditas sean las raras excepciones,

Los moretones de los vulnerables,

Los labios que aprovechan los rincones,

Más olvidados, más inolvidables,

Benditos sean, benditos sean.

Benditos Malditos. J. Sabina.

¿Cómo podemos olvidar una canción de Joaquín Sabina?, Es una travesía por la infamia. Imposible. Reniego de olvidar a los inolvidables. Desde los años ochenta, las canciones de Joaquín fueron a clavarse como una maldita espina en la planta del pie del corazón. Y duele, y te recuerda que estás más vivo que nunca. Hoy por hoy, Joaquín Sabina, vuelto de un coma profundo, (una isquemia cerebral que casi lo pone fuera de combate) aparece como los grandes, y uno que confía en los héroes, no le queda más que recibir los dones del poeta, de exponerse a sus filosas palabras, manejadas como nadie, y a escuchar sus historias, donde de plano uno pierde el norte de lo que en realidad pasó. En ocasiones, distinguir entre las canciones y ciertas cosas ocurridas entre lo cotidiano es un esfuerzo titánico. Sólo volver la vista atrás, donde ponemos el oído y estamos en mitad de planos y alquimias, de unos mapas que Sabina maneja, como un explorador, en mitad de la nada. Las canciones de Joaquín, abren grandes gajos en el corazón del auditorio y el zumo saltando entre los rincones inexpugnables debilita al público más populachero. Cuando comencé a escuchar a Sabina, era una ave extraña entre un mar de cancioncitas de protesta, trasnochados y cursis vividores de la moda del alternativo. Lo frutal, eje de la canción protesta y la trova nada tiene que ver con la poesía de un Joaquín, considerado el mayor letrista europeo, lleno de visión del mundo, de realidad y certeza. Hay quien dijo que era un majadero y se ruborizaba por escuchar la palabra culo. Otros hablaban de composición musical nula, mientras ni siquiera conocían a los arreglistas. Yo vi a sus detractores aplaudir de pie a un Antonio García de Diego. Pero Joaquín no es un trovador. Y eso pocos lo entienden. Es insultante escuchar la canción de y sin embargo, al estilo de José José, y una mezcla de operación triunfo, entre la penumbra de un bar de la calle Juárez. Horrendo, patético y miserable. Pero la importancia no estriba en hablar de quien la cante, sino lo que es capaz de trasmitir sobre quienes van a oírla. La obra de arte es eso, hablar de una forma de vida, donde las canciones olvidan al interprete y consiguen el rango de himnos.

Malditos sean los tontos con medallas

Los hijos de mamita, los chivatos

Los candidatos (cierra la muralla)

La letra pequeñita del contrato.

Y del coma profundo hasta la superficie, llega con un par de libros y un par de discos. Por fin uno lee a Sabina en el libro ciento volando de catorce para envolverse en un mundo lleno de nostalgias y espejos. De viejos tratados de impaciencia y nuevos cuerpos matizados de sexo, amores al olvido, entrañas de fuera. Y la experiencia colectiva lo hace entrañable, seductor, el viejo bucanero, sus alas en los pies, y una bandera con un par de tibias y una calavera que llevan a surcar mares, a ponerse a arriar la bandera en el Cabo de Poca esperanza. Y esos caminos que no llevan a Roma La habana, Londres, Fez, Venecia, Lorca, Nápoles, Buenos Aires, Sinaloa/ Guanajuato, Madrid, Gijón, Menorca, Ronda, Marrackesh, Lisboa... Cien caminos que no llevan a Roma.

Quitarse el sombrero, aplaudir de pie, Chapeu, maestro Joaquín, Benditos sean los dones que entregas. Escribe Luis García Montero “Hay pocos espectáculos tan emocionantes como la complicidad vital que se da con este peregrino de la noche que ajusta cuentas con el mundo”.

Doble o nada a la carta más urgente/ sin código, ni tribu, ni proyecto/ mi futuro es pretérito imperfecto/ mi pasado, nostalgia del presente.

No tengo más verdad que la que arrasa/ corrigiendo las lindes de mis venas. /por diseñar castillos sin Almenas/ perdí otra vez, las llaves de mi casa.

A los detractores, una pila de cerebro. Después de entregarse al trabajo de poeta, en serio, Sabina no espera a las musas, sino que hace lo único que las excita; escribir. Pegados a la existencia, los versos de Joaquín, siguen una lección de los sonetistas del siglo XVII, surcan cielos, calles, amores y devaneos, regalan paraísos y prometen desatar infiernos.

Vive quinientas noches en un día, /Se disfraza de rayo y de pregunta /enciende al elegir con quien se junta/ la sombra de una mala compañía/ No admite su mester de juglaría/ más balazo que el sol cuando despunta/ Siempre pone un soneto donde apunta/ con el rifle de la melancolía/ por sus canciones cruzan las ciudades/ las historias de amor, las soledades/ Los malditos de buenos sentimientos/ Baudelaire con guitarra madrileña/ Joaquín Sabina escribe lo que sueña/ en la rosa canalla de los vientos.

Luis García Montero

Por si fuera poco, se publica De buena letra, la recopilación de todas las canciones, todas, de Joaquín con apuntes de puño y letra, donde por fin y quitándonos las dudas, aclara que la canción de Quédate a dormir, “nunca me sirvió para seducir a nadie. Me consta que a otros sí. ¡Cabrones! Y la que inspira Caballo de Cartón, se llama Lucía, por citar dos ejemplos. Pero ante todo, la lectura de las canciones como poemas o como pequeñas novelitas donde va arrastrando la capacidad de narrar. Protagonista, secundarios, planteamientos, nudos y el desenlace a escala, provocan en el lecto- auditorio una impresión de haber presenciado un cuento más que una canción. De haber presenciado una cuidadosa telaraña de palabras y ripios tan... sabinianos.

Aparece el último disco Dímelo en la calle y el sencillo de benditos malditos, una misma obra, fraccionada en dos discos, donde se hace patente el poeta, la sencillez y una especie de maduración en varios procesos que ya se han venido gestando desde la noventera física y química. Rancheras, boleros, tecno, rap, tangos, la variedad es la muestra de la maestría. Bienvenido del coma profundo, otra vez a robarnos esos huecos del alma, esos ganchos a la mandíbula que nos hace deletrear: Y aprendí que estar quebrado no es el infierno del Dante, ni un currículo brillante la lámpara de Aladino, cuando me hablan del destino cambio de conversación/.

Es un placer exquisito volver a saber de Joaquín, corregido y mejorado, leyéndolo, cantándolo, oyéndolo. El mejor Sabina, el de siempre.

Y volviendo al inicio ¿Cómo demonios podemos olvidar las canciones de Sabina?

Benditos sean los ceros a la izquierda,

Los que nacieron en ningún lugar,

Los de viva Zapata manque pierda,

Las damas que se llaman soledad

Maldito amor el nuestro si caemos

En la trampa mortal de las parejas

Si queremos querer y desquerernos

Si empezamos el living por las rejas

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lunes, 9 de marzo de 2009

Feria del libro en el Palacio de Minería XXX (2009)

Fue un placer extraordinario presentar el libro Convulso Amargoimagenferia, de Enrique Rangel, en el marco de la Feria del Libro del Palacio de Minería. Y por si fuera poco, la velada extraordinaria con Fernando Macotela. 

Las palabras, las vida y los amigos. ¿Qué voy a hacer con tanta eternidad?

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