jueves, 28 de febrero de 2008

MUERE PINCHADISCOS

Si los actos creativos y meritorios tuvieran eco en esta ciudad, otro gallo cantaría. Sin embargo, las propuestas novedosas parecen ser bofetadas al abolengo de la mediocridad, al callo de la senectud, a la artritis de la intelectualidad. Duele que muera un programa de radio, que hacía, eso, radio. Un programa que a todas luces inyectó una bocanada de oxígeno para un auditorio de treintañeros que necesitamos musica clásica, del siglo pasado y lejos de cortejos fúnebres radiofónicos.
Queda claro que a los puristas de la música bailaban en las discotecas con oberturas de Brahams y hacen el amor en silencio, a oscuras y con tres minútos como récord. Queda claro que lo que un día fue popular, hoy se considera clásico. Queda claro que confunden lo clásico con lo sinfónico. Queda claro que se muere para renacer. Queda claro que una generación X seguirá disfrutando de el pinchadiscos que se lleva dentro, en la intimidad de su consola, de su acetato y de sus rolas que si no van bien para salir en antena de radio institucional, parroquial y bienhechora de los derechos musicales; si van bien para el sound track de nuestras vidas.
Queda claro que Pinchadiscos fue una apuesta valiente, entre un mar de pusilánimes. Una colmena no hace verano. JAJAJAJA
Venga mi Arturo, enhorabuena con tu buena estrella, con tus buenos términos y tu propuesta futura.
Sin duda vendrán tiempos mejores.

Otra vez los ababoles

En la búsqueda inefable de los ababoles...son temidos no porque sean ababoles, sino porque son muchos y andan por todos lados. La cruenta realidad es que desprecian la creatividad.

Por la creación

Tan pronto el novelista comienza la seria tarea de composición, aquel goce inicial probablemente desaparecerá.
Dice Conrad que "es difícil expresar la soledad y el esfuerzo que implica la labor creadora, en la que la mente, la voluntad y la conciencia están totalmente empeñadas, hora tras hora, día tras día, lejos del mundo, y excluyendo todo cuanto hace amable y bella la vida"
Si, parece que por fin llegué a un final. Pero no he terminado con el título.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Pruebas irrefutables de que los ababoles existen

Los ababoles habitan este planeta con los terrícolas. Son simples y anatómicamente parecidos a los humanos, pero los distingue el grado de idiotez; generoso y fecundo.


1)Los ababoles a pesar de instrumentar respuestas elementales: comen, defecan, duermen; también son instrumentos de mecanismos más elaborados para su reducido coeficiente intelectual. Conocí a un ababol que trabajaba como asesor en una escuela parroquial. Hacía las labores de cerebro del ababol mayor; la ababolesa madre. Cierta vez dijo que para relajarse no había nada mejor que ir a un table dance y después irse de compras con su mujer. Prueba de que los ababoles existen.


2) Los ababoles ordenan sus pensamientos sin explicación geográfica alguna. La dimensión entre lo cercano y lo lejano les queda grande para su razonamiento. Un ababol dijo que su mayor ilusión era que su escuela parroquial fuera la mejor de todo el mundo.


3) Los ababoles van a las cantinas y discuten para seleccionar un ababol de escuela parroquial. Generalmente creen que no son lo suficientemente estúpidos para elegir ababoles, así que se emborrachan. Una vez alterados de la conciencia se felicitan y brincan de felicidad porque encuentran un ababol. Luego publican en los periódicos ababoles su gran derroche de estulticia.

Otra prueba de la existencia de los ababoles.

Una novela

Estoy en un punto ciego de la creación, en la frontera donde se bifurcan dos realidades. Aquella noche no había luna. Cuando salí del coche y puse los pies en el suelo, recuerdo que dije en un tono vacilante, Marlene no tiene carmín en los labios... Como ciego he dado bandasos... dijo Xavier Velasco que los cobardes no escriben novelas... lo que no dijo es que los valientes deben hacerlas a pesar de acobardarse... Entonces recuerdo a Jorge Ibarüengoitia, que dijo que escribir es como poner un huevo, y a veces salen bonitos.
Estoy a un capítulo de terminar una novela...