Del
Bond al Bit
La
convergencia entre medios de comunicación antiguos y nuevos ha
probado que a través de la telemática no representa una alternativa
del pasado sino una integración de efectos y funciones de alcance
universal. El libro, soporte mediático que ha traspasado los años
sin cambiar un ápice en su estructura, revela una de las mejores y
sólidas propuestas de interactividad como medio integrador, proceso
de comunicación y proceso didáctico autogestivo.
El
cambio de estatus mediático al enaltecimiento de los diversos
medios, ha generado en los últimos años un empobrecimiento
reflexivo que se pulsa en la contradictoria dicotomía de medio y
contenido. Ernst Cassirer trabajó en pos de establecer una base
filosófica y científica para la experiencia estética y planteó
que el conocimiento de la vida sensible constituye el perpetuo
atractivo de los símbolos artísticos. Y dado que el hombre vive en
un mundo simbólico, la actividad de simbolizar no puede concebirse
separada de la imaginación y la creatividad humana (Haye, Ricardo.
2000)
El
medio, el canal, la herramienta ha sido una concepción que resulta
haberse realizado al margen de la elaboración de los contenidos, la
fuga en solitario de las propuestas tecnológicas generaron un
continente donde cabían los soportes que darían sentido a la
técnica. Las herramientas propuestas por los grandes fabricantes de
la tecnología invadieron al mercado, sin enterarse de la potencia de
los contenidos podrían genera en el ámbito social. El analfabetismo
tecnológico se sumó al analfabetismo funcional de una sociedad
inmersa en el consumo y la tecnología. Cuando la radiodifusión
emergió en el país, dio una lección al respecto. La radiodifusión
fue entendida como mero sistema de entretenimiento y se dejó de lado
el aspecto de la penetración y la influencia en la sociedad, los
beneficios y los detrimentos. Los concesionarios sabían de las
ventajas del medio radiofónico pero las instituciones políticas y
culturales no. La vieja ley de radio simuló entonces una limitante
para el control, pero dejó en manos de los propietarios del medio la
parte más jugosa del espectáculo y el supuesto entretenimiento
ingenuo. El poder.
La
radiotransmisión no sabía de la radio. El eje tecnológico, el
diseño industrial de emisor-canal-mensaje- receptor partía el
pastel. La radio comenzó a emanar elementos naturalmente
tecnológicos y que fueron conformando un discurso y un lenguaje
radial (música, palabras, efectos sonoros, silencios) y que
determinaba un proceso de mayor calado. La comunicación.
El
abordaje comunicacional de la cuestión estética
En
definitiva, la tecnología presenta sus bondades pero reitera una
honda distancia para comprender la convergencia mediática. El paso
donde se sincroniza la tecnología y la comunicación. Los factores
estéticos, la forma, los cánones con el continente que presenta la
tecnología. La convergencia no presenta sólo el paso de la
conjunción, el emplaste de los factores, sino una rica empatía de
sus componentes donde aparecen elementos como el discurso y los
objetivos didácticos. “Uno de los aspectos que atraviesa estas
transformaciones, bajo trayectorias no uniformes, es el despliegue
vertiginoso en el mundo, incluso en los países de la periferia, pese
a sus evidentes restricciones, de la comunicación digital
interactiva” (Scolari, 2008). Se trata del surgimiento de un
fenómeno que no sólo supone una recomposición técnica, alrededor
de lo que algunos refieren como convergencias digitales, sino una
profunda alteración del estatuto ontológico del sujeto, de los
procesos de socialización y de las dimensiones que promueven la
creación.
Se
puede señalar de manera breve que las propiedades que definen la
comunicación digital interactiva y por supuesto la convergencia
mediática; como un fenómeno tecno social, vinculado tanto con los
atributos de la Web 2.0 (Santos et al., 2003; Levy, 2007) como con
los contenidos de los dispositivos pantallizados, portátiles y en
red, han configurado progresivamente y de manera rizomática la
constitución de un ambiente que posibilita la producción de
presencia en el que los sujetos narran y experimentan la vida
mediante brevedades e intersticios entre la productividad y el ocio
(Igarza, 2009).
La
narración queda sujeta a varios factores de presencia significativa
y simbólica. Lo gráfico, lo auditivo, lo interactivo y lo textual;
todos ellos elementos que poseen una riqueza en símbolos y
lenguajes, una narración que nace, indiscutiblemente en el papel
bond antes que el escenario bit.
El
paso obligado
La
alfabetización digital. La herramienta cultural.
Estas
evidentes crisis no sólo aluden a un ambiente repleto de
incertidumbres e inestabilidad como epicentro del relativismo y la
legitimación de nuevas formas de comunicación, y por qué no
decirlo, de dominación, de lenguajes y estéticas. Atendiendo a una
lectura diferente, se puede afirmar que estos atributos emergentes,
como la convergencia de medios y de lenguajes de cada medio de
comunicación, sitúan la presencia de sujetos y sociedades que
navegan en organismos comunicativos y dan cuenta de la configuración
de un nuevo programa cultural (Benjamin, 2007), en el cual los
dispositivos tecnológicos, las nuevas modalidades de comunicación y
un horizonte profuso de hiperconexiones hacen posible la redefinición
de principios, ideas, prácticas y formas de ser y estar en el mundo,
esto es, un proceso evidente de mutaciones de la subjetividad que
transcurre en escenarios múltiples y heterogéneos. Escenarios donde
se juega un papel importante en la comprensión de los factores que
intervienen en los procesos de comunicación. La convergencia
mediática no es entonces el proceso que se esperaba ( la suma de
todas las posibilidades) si no tiene otro punto de explicación y de
redefinición de los componentes que desarrollan, por supuesto, los
contenidos.
“La
redefinición de referentes para investigar de otros modos permitiría
abordar fenómenos que hasta hace poco tiempo han empezado a
explicitarse, pero que proponen desafíos de orden social, político
y cultural; entre ellos, la presencia e hibridación de nuevos
lenguajes, las formas de legitimación que adquieren ciertos
discursos y narrativas bajo estas modalidades de comunicación, el
surgimiento de prácticas colectivas conducentes a la producción y
valoración de otras formas de conocimiento, la fuerza imponente de
industrias culturales y del entretenimiento que traen consigo la
reconfiguración de los géneros y de los propios medios, y
relaciones cada vez más complejas entre capital, información y
trabajo inmaterial”(Benjamín, 2007)
Esta
hibridación de los lenguajes que derivan de este choque tecnológico
y de contenidos puede generar, obras artísticas, producto de un
ensamble armonioso de todos sus componentes, al punto de volver
indisolubles sus piezas. El todo superaría la simple suma de las
partes comprometidas. La reconfiguración pondría en una perspectiva
a la convergencia tecnológica: el punto nodal de la reinterpretación
de piezas de orden artístico y en suma, de trascendencia estética.
“La
tarea de la estética es descriptiva y explicativa. Sin embargo los
datos descritos (en tanto que disciplina axiológica) son cualidades
valorativas consustanciales al objeto, así como los valores
pertinentes. Por valores se entiende las categorías artísticas como
a) forma, b) expresión, c)mímesis; d) el síndrome construcción-
función - forma en las artes aplicadas” (Morawsky, Stefan 1999)
Esta interpretación acorta una distancia para la convergencia de
medios en el arte. El arte se encuentra en la realización de
artefactos corpóreos permanentes, también puede existir en algo
inasible como los productos digitales.
Traslación
al bit
Los
lenguajes, los saberes y las convergencias son los elementos para
analizar la mutación del papel bond al bit. Los escenarios que
rodean estas realidades parten de la formación y desarrollo para el
arte, para cualquier artefacto que penetre los linderos tecnológicos
o las posibilidades que presentan estas herramientas.
“Si
bien la comunicación digital interactiva es un concepto aún por
descubrir y desarrollar mediante investigaciones, se parte de valorar
la potencia que tiene este ambiente metamorfoseado en el que
probablemente se están produciendo mutaciones ontológicas,
epistemológicas, sociales y culturales. Lugar en el que noopolítica
y acontecimiento invaden progresivamente las trayectorias vitales de
los sujetos y los grupos. Con el fin de precisar los elementos que
son planteados en este trabajo, como una aproximación a la categoría
comunicación digital interactiva, se propone abordar tres aspectos:
los lenguajes, los saberes y las convergencias que producen niños y
niñas, a quienes se les ha llamado, desde hace algún tiempo,
nativos digitales (Prensky, 2002). Esta metáfora da cuenta del
proceso de incardinación de este amplio espectro de mutaciones,
vivido por estos sujetos en un tiempo-espacio en el que, desde muy
temprano, empiezan a tramitar su existencia.”(Amador, Juan Carlos,
2010)
La
traslación al bit, al espacio virtual, al entorno digital es una
parte sustantiva para desarrollar la investigación y apuntar hacia
la naturaleza del artefacto. De la literatura para la convergencia,
por ejemplo, se precisan elementos narrativos que se desprenden de la
misma literatura y que generan el mapa por donde trazarse el
producto.
De
la literatura a un ámbito sonoro genera las condiciones para que sus
productos (con elementos incorpóreos y fugaces propios del medio de
comunicación) expresen emociones, que es la actividad central del
arte. Para que una obra pueda considerarse artística debe tener ese
propósito. El caso de los medios de comunicación muestra la
fragilidad de en el propósito (el punto clave es la comunicación)
pero eso no determina que algunos de sus productos no sean
artísticos.
Se
puede admitir que la convergencia de medios ha colocado elementos
utilitarios por la naturaleza de su propósito original, como el
resultado de componentes tales como usuarios, consumidores y
productores de contenidos, interacciones, repertorios culturales y
experiencias en la comunicación digital interactiva proveen otras
maneras de ser, socializar, sensibilizarse y crear.
El
medio y el arte
Aunque
la literatura no se planteó el caso de su traducción a los medios
electrónicos, podríamos acatar que se trata de un lienzo que
también debe aprenderse en su totalidad. Los medios de comunicación
han desarrollado un procedimiento de lenguaje para comunicar los
contenidos basados en la información pura y dura. El encuentro entre
los lenguajes, del medio y del arte convergen en una reinterpretación
que suma el carácter artístico. De una película no podemos
quedarnos con la implementación musical, sin acatar el lenguaje
gráfico, la expresión pictórica, el guión literario, la
literatura. Esta convergencia ha actuado de manera dispersa y al
igual que en el caso del simbolismo discursivo, también expresan
significados. Con el agregado de que, además de los mensajes
concretos de la literatura en este caso, ponen en juego una rica
tonalidad de connotaciones y sensaciones. Pero la imprecisión
semántica en la convergencia de lenguajes no obedece a la
inestabilidad provocada por el maridaje con otros elementos. Nociones
trascendentes pueden trivializarse en su versión oral, textual, de
soporte. Por ejemplo una imagen pueril sería capaz de tomar adquirir
sentido profundo al volverse textual. Una misma palabra resuena
ocasionalmente con profundidad y dramatismo o con frivolidad y
muerta.
Convergencia
y artefactos estéticos
Las
particularidades de este flujo y reflujo de la convergencia
evidencian la modificación sustancial del sujeto, la cultura, las
relaciones sociales, le estética, el arte, el acceso al saber y las
dimensiones ético-políticas del orden instituido; esto es, un
confuso ambiente de mutaciones en el que la comunicación es central
en la vida de las personas. Por otra parte, se puede afirmar que la
convergencia digital es propuesta como un campo en el que tienen
cabida las preguntas por la subjetividad y los sujetos, “dimensión
que hasta hace poco tiempo empieza a ser abordada, por medio de
investigaciones que se sitúan en diversos posicionamientos teóricos
y metodológicos; por ejemplo, en las teorías de la comunicación de
masas, los estudios culturales, la comunicación mediada por
computadores, las teorías del hipertexto, las teorías de la
recepción, los internet studies, la sociología de la comunicación,
los estudios sobre educación en tecnología y tecnología para la
educación, así como la ludología. (Amador, Juan Carlos, 2010)
Si
partimos de la hipótesis como que “La convergencia tecnológica ha
omitido los procesos de creación estética y sus discursos
esenciales debido a una precaria producción de contenidos, por lo
que el arte deja de manifestarse por que no se amalgama materiales
amasados con la especificidad de lo estético.” La investigación
en el plano del arte puede lanzar unas redes para concebir que en
consecuencia, es necesario comprender las transformaciones de sujetos
mimetizados que producen y comparten contenidos, valiéndose de los
atributos clave de esta modalidad de comunicación, como la
versatilidad de sus interfaces, nuevos mecanismos que permiten el
procesamiento de datos, nuevas operaciones con las que se codifican y
decodifican los datos, las facilidades en el uso de programas y en la
implementación de lenguajes de programación, entre otras
especificidades que llaman a la reflexión para integrar esos
elementos que emanan de la convergencia de medios y las tendencias de
la hibridación dan por resultado artefactos incorpóreos, incluso
obras de arte. ¿Obras de arte?
Quizá
acaso murmullos.
“Los
saberes que se derivan del carácter interactivo y en red, vinculados
con esta modalidad de comunicación, son producidos mediante pedazos
de información (puzzles), que proceden de creadores con intereses
propios. Al circular por los nodos y enlaces de la web y disponerse
como presencia en las pantallas de los dispositivos nómadas, estos
agenciamientos de expresión adquieren ciertos niveles de
actualización, que pueden recomponerse y reorganizarse alrededor de
nuevas creaciones.(Amador, Juan Carlos 2010)